HOME – RUDIMENTAL

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La llegada del álbum debut de Rudimental no se parece a la de 18 Months de Calvin Harris, aunque adhieran a cierta fiebre despertada en el house que hace de la EDM un fenómeno comercial.

A unos días de llegar al número 1 con “Feel The Love”, La X habló con uno de los artistas del cuarteto de dance británico y nos contó que no existía una preocupación grande del mismo sobre tener en el mercado un álbum, un larga duración.

Valió la pena la espera.

Rudimental es un colectivo electrónico especial.

Supongo que uno le coge mucho cariño a los álbumes que se oyen por pedazos y por períodos, porque están hechos de frecuencias de rotación en emisoras.

Uno como programador va abriendo un disco en la medida en que va poniendo las canciones y ellas van dando algo a cambio.

Y Rudimental nos dio tantas cosas bonitas con “Feel The Love”, que oir el álbum completo no es como oir el de Harris, que a pesar de haber sido tan radiado como “Feel The Love”, tomó tres años y ocho caniones de exposición que dieron poco lugar a la sorpresa de un nuevo álbum, al romance y a la juventud que yace en el fondo de un larga duración, como un pozo del que emana la fuente de la vida eterna.

Con Harris la posibilidad de sorprenderse no existió.

Con Rudimental la sorpresa es constante.

Sin duda la mejor canción del disco es “Feel The Love” y de ella salen casi todas las demás composiciones, los arreglos y el concepto de un disco que batalla dos frentes: el de la música pop adornada por bellas voces masculinas y femeninas en el despertar de la electrónica, y el jazz, incorporado a través de trompetas, órganos, pianos, violines, guitarras y baterías.

En el fenómeno del EDM puede pasar de todo y puede quedarse en el reduccionismo de Guetta y sus colaboradores, provenientes del Rn’B, pero los colaboradores de Rudimental provienen de diferentes lugares, sin que el soul de lo vocal se pierda entre una oscuridad latente y similar a aquella que alguna vez respiramos y sentimos con “Mezzanine” de Massive Attack.

Quizá es la presencia femenina, acompañada de solos de trompetas y de vientos – que quizá no escuchábamos desde la época de producciones como “Hand On The Torch” de US3 en 1993 o las primeras grabaciones de Basement Jaxx y de Groove Armada – la que uno más siente. Al igual que Harris en 18 Months -Ayah Marar hace quizá la pieza más bonita de ese disco, y lo cierra mágicamente – gemas femeninas con voces de oro salen a relucir de la mano de un género menospreciado por el pop para abrir puertas de inspiración: el drum n’ bass.

Y el drum n’ bass también se ve beneficiado de la exposición comercial de “Feel The Love”. El DN’B, espina dorsal musical de “Home”, esa mágica cultura que mezcla una sensibilidad mecánica y fría nacida en Gran Bretaña suburbana a finales de los noventa, con el poder y el calor indiscutible del bass del sur de la Florida en los años noventa, se abre y se incorpora mágica y familiarmente a una audiencia que lo acepta por su ambiente cálido y rápido, exhorta al baile, define el amor en la era electrónica y propulsa sensaciones auditivas, latidos rápidos y coros fáciles de entonar al unísono.

Y volviendo a la presencia femenina, abanderada en novedad por la fuerte voz de Ella Eyre en “Waiting All Night”, la interpretación de Foxes en “Right Here”, y la voz housera de “Sinead Harnett” en “Baby“, hay que decir que estas mujeres le dan a “Home” su constante sentimiento de calidez, de hogar, de sentirse abrazado por la música.

Si bien Alex Clare, John Newman y MNEK le dan a “Home” un aire de testosterona, sabor, sexo y peligro en su mejor manifestación musical en poderosas y contundentes canciones como “Feel The Love” y “Not Giving In”, se quedan cortas frente a la brillante selección de voces de mujeres que se apropian de la atmósfera del disco con tonos diferentes y enriquecedores.

Emeli Sandé, la joven promesa escocesa del pop, cierra el álbum con “Free”, entre beats y pianos, susurros masculinos y explosiones de coros evangélicos en una era poco espiritual del pop, en la que si bien la velocidad de la electrónica brinda a las masas la de encontrar en el volumen y en el baile una especie de amnesia colectiva y un entumecimiento de sus cotidianas vidas, es más tenido en cuenta y quizá más recordado cuando los beats bajan de velocidad de 124 a 90 por minuto, y las masas se ven obligadas a recuperar para sí mismas, para las personas, los espacios en los que la electrónica alivia la soledad de los corazones de la era moderna, de la velocidad de la internet y obligando al oyente a dar pausa a su propia taquicardia y recordar al día siguiente de oirlo las voces que integran y hacen este disco, y entre las composiciones y los arreglos de Rudimental las meditaciones propias, las reflexiones, los descansos que el alma le pide a la música, los silencios de nuestras soledades más inolvidables.

Y teniendo en cuenta que “Home” se acerca mucho a mi corazón por la forma como hemos disfrutado todos en la emisora poniendo algunas de estas canciones, y que nos hemos sentido tan acompañados en este proceso de conocer a un artista por cientos de oyentes que las han amado como nosotros, decir que es un “gran disco” es muy complicado de asegurar.

“Home” es una predilección personal. Si bien tiene los méritos que los oídos del lector encontrará rápidamente en su experiencia a través de este álbum debut, es imposible decir que se tomó una decisión editorial para escribir sobre él, sin que mi corazón se metiera en el camino.

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